Una escuela en casa
Lunes, 18 Agosto 
En Estados Unidos el número de niños educados en casa pasó de 50.000 a mediados de los años ochenta a por lo menos un millón en la actualidad (para otros esa cifra alcanza 1,8 millones). Aunque representan un 3% de los niños en edad escolar del país, su número está en constante aumento. La escuela en el hogar (home schooling) es la forma de educación privada más difundida, después de la enseñanza dependiente de la Iglesia Católica.
“La educación en el hogar se ha convertido en una opción viable. Ocupa ya un pequeño espacio entre las posibilidades educativas que brinda este país”, señala Mitchell Stevens, sociólogo del Hamilton College de Clinton (estado de Nueva York) y autor de un libro sobre este tema.
Esta nueva corriente es muy compleja y cuanto mayor es su auge más difícil resulta definir el perfil tipo de los padres que enseñan en el hogar. Stevens advierte dos grupos muy distintos. Uno surgió a fines de los años sesenta del movimiento escolar alternativo, cuyos partidarios creen que los niños aprenden mejor fuera de las estructuras rígidas de la enseñanza formal.
El otro surgió de algunas familias conservadoras protestantes que hacia la misma época manifestaron temores de que los establecimientos estatales no formaran debidamente a sus hijos. “A ambos grupos la organización burocrática del sistema público les inspira una profunda desconfianza”, afirma Stevens.
Hasta la década de los ochenta, la educación en el hogar era una actividad clandestina, sin reconocimiento jurídico. Pero al aumentar sus adeptos, los jueces y fiscales se mostraron más dispuestos a aceptar que los niños que no asisten a la escuela “sean instruidos por otros medios”. La Asociación de Defensa de la Escuela en el Hogar se fundó en 1983 con dos objetivos: promover su reconocimiento por el poder legislativo de los estados y defender a las familias concernidas ante los tribunales.
